domingo, 16 de octubre de 2016

Frente de Navalperal en libros de época

OPERACIONES COMPLEMENTARIAS DEL CERCO DE MADRID

El Ejército del Norte había cedido al del Sur la plenitud de la iniciativa en cuanto a la conquista de Madrid. Mola se limitaría, por el momento, a coadyuvar con todos los elementos a sus órdenes. Para ello se estudió un plan de operaciones complementarias, cuyos escenarios habrían de ser los montes entre las provincias de Ávila, Madrid y Toledo de una parte; de otra, los pasos de la provincia de Soria.
Tenían una triple finalidad: apretar el cerco de la capital; fijar al enemigo para impedir que enviara refuerzos contra las columnas del Sur y desorientar en lo posible al Mando rojo acerca de las intenciones de los jefes nacionales.
Por lo que se refiere a los montes de Ávila, las maniobras ocuparon todo el mes de septiembre y una buena parte del de octubre. Fue ocupado el paso del Boquerón, sobre la carretera de Ávila a Toledo. Entraron las vanguardias del Centro en el pueblo de Santa Cruz de Pinares. Un ataque concienzudamente preparado para romper el frente rojo al Norte del Escorial tuvo una primera fase muy brillante, porque los atacantes entraron en el pueblo de Peguerinos y aniquilaron una parte de las guarniciones enemigas situadas al amparo de las rocas en que es tan abundante la región. Pero, "el error cometido por un mando subalterno", según dijo el General Mola en una de sus alocuciones, hizo que el éxito inicial se convirtiera en revés. Los victoriosos de Peguerinos descuidaron su sistema de flanqueos y cuando creían estar más seguros, recibieron un vigoroso ataque sobre su ala derecha. El desconcierto producido por la sorpresa, y la mejor situación táctica en que momentáneamente se encontraron los rojos, forzaron la retirada de las vanguardias nacionales, las cuales hubieron de abandonar las posiciones de Peguerinos, no sin sufrir bajas muy dolorosas.
Esta adversidad no desorganizó lo fundamental de los planes ofensivos, porque en los días siguientes fueron ocupados Herradón de Pinares, San Bartolomé de Pinares y, por fin, el pueblo de Navalperal, en donde había establecido su Cuartel General el teniente coronel Mangada. Navalperal ofrecía un gran interés táctico para el dominio de los montes entre Ávila y Toledo. Pasaba entre los milicianos rojos como posición inexpugnable. Pero dos días de combate incesante dieron en tierra con la inexpugnabilidad. Tres núcleos de Mola ocuparon el pueblo, y al propio tiempo, se establecieron en las posiciones fortificadas al Norte del mismo, así como a una altura de 1.300 metros, situada al Sur. El domingo 7 de octubre, dice el Estado Mayor del Ejército del Centro, "la columna de Navalperal, en unión de otra que bajó desde el Puerto del Descargadero, estableció contacto nuevamente con el enemigo. Este abandonó sus posiciones y dejó enorme botín. Dos columnas partieron de Hoyos de Pinares y de San Bartolomé; tras brillante ataque, ocuparon el Puerto de Cebreros. Y en la última fase de las operaciones, ocuparon Robledo de Chavela, Navas del Marqués, Valdemaqueda, Hoyo de Híjar y posiciones al Oeste de Peguerinos. De este modo se estableció un frente defensivo, como base para las operaciones futuras".

Aznar, Manuel. Historia Militar de la Guerra de España (1936-1939). Ediciones Idea. Madrid. 1940. pp. 180-181

martes, 26 de abril de 2016

Fusil Mauser Mod. 1893



Sigo con otra de las armas que se ven en gran cantidad en las fotografías del Frente de Navalperal. Se trata de Fusil Máuser español modelo 1893. En su momento este fusil fue de los mejores de su época (Guerra de Cuba), debido a la posibilidad de cargar 5 cartuchos en la recámara en lugar de los antiguos fusiles Remington de un único disparo. Este será el arma propia de Infantería y se estará fabricando en España hasta los años 30. A pesar de que en el momento de comenzar la Guerra Civil es un arma que ya no se encuentra en fabricación, dada la gran cantidad de estas que había en los almacenes militares hará que abunden al principio de la contienda.
Serán las tropas de África las que lo utilizarán en mayor cantidad. La munición que utiliza es la misma que en el mosquetón, el cartucho de máuser de 7mm.
La principal diferencia respecto al mosquetón son sus dimensiones, ya que este arma mide 121cm, y el cerrojo recto en lugar de curvo, por lo demás el sistema de fuego es el mismo.
El fusil aquí mostrado lleva marcajes de la Fábrica de Armas de Oviedo fechado en 1926.




En lo referente a la bayoneta, debido al largo tamaño, esta era más corta que la del mosquetón, aunque ambas se podían usar en las dos armas ya que el sistema de enganche era el mismo. La bayoneta aquí mostrada es de la Fábrica de Artillería de Toledo del año 1898.



Aquí en estas fotografías se puede ver la comparación entre el fusil y el mosquetón, donde se puede apreciar la diferencia de longitud, al igual que el tamaño de las dos bayonetas utilizadas, conocidas como la larga y la corta, debido a su tamaño.






Estas armas serán las utilizadas tanto por la Columna Mangada como por el ejército nacional en el Frente de Navalperal.

lunes, 1 de junio de 2015

Documentos

Pongo unas imágenes de un carnet de un miembro del 4º Batallón de milicias de Pueblo Nuevo-Ventas, uno de los grupos que integraban la columna Mangada.





sábado, 21 de marzo de 2015

Fuerzas que operaban en la Columna Mangada

Tras la derrota llevada a cabo por la Columna nacional dirigida por Lisardo Doval, escribe Salas Larrazábal en su obra "Historia del ejército Popular de la República":
"Doval acusó a las milicias de la responsabilidad de la catástrofe, pero fue destituido y no volvió a ocupar mando militar durante la guerra. Este comandante de la Guardia Civil, al que los socialistas hicieron blanco de su odio por su actuación en la represión de Asturias en octubre del 34, en que fue encargado de recuperar el armamento que los mineros habían robado en la fábrica nacional de armas, vivía en Portugal desde el triunfo del Frente Popular y de allí regresó al iniciarse el Movimiento. En Salamanca se dedicó a levantar la columna en cuya organización pecó de imprevisión. Su tropa no era ni tan siquiera una milicia; no pasaba de ser un grupo de paisanos armados. El informe en que trata de eludir su responsabilidad de jefe trasladándola a sus entusiastas y despistados voluntarios denota una absoluta falta de capacidad para el mando.
Con este triunfo Mangada alcanzó el paroxismo de una efímera gloria. Sus hombres le adoraban y en Madrid creció su popularidad que alcanzó la aureola de héroe.
Ante este descalabro sus enemigos comienzan a prestarle atención. Ávila había estado, hasta entonces, reducida a sus propios medios. La Guardia Civil local y paisanos armados, pues todas las fuerzas regulares de los alrededores: regimiento de la Victoria de Salamanca, de Toledo, de Zamora y el batallón de ametralladoras de Plasencia, así como las milicias organizadas y encuadradas, eran absorbidas íntegramente por la ventosa de la sierra de Guadarrama. Ávila capital no era más que un punto en la ruta, que por Villacastín las conducía al Alto del León, a San Rafael o a El Espinar, dejándola abandonada a sus medios del mismo modo que ella se había visto obligada a abandonar a su suerte a los destacamentos de los valles del Alberche y el Tiétar.
El día 31 de julio se establecen ya, con carácter permanente, en la zona de Ávila, dos escuadrones de Caballería del regimiento Calatrava al mando del comandante Merlo y este núcleo se iría incrementando posteriormente hasta llegar a constituir la columna del coronel Monasterio, que llegó a Ávila el día 15 de agosto para tomar el mando.
Hasta finales de ese mes el frente se mantiene en relativa calma, sólo turbada por pequeñas operaciones de carácter local, y Mangada cubre su frente con cuatro agrupaciones. La principal de ellas con cabecera en Navalperal y constituida por los batallones "Aida Lafuente", "Pueblo Nuevo, Ventas", "Fermín Galán" y "Capitán Condés"; una compañía de Ingenieros, una sección de morteros, una compañía de ametralladoras, una batería mixta, con piezas de montaña de 75 y 105, un tren blindado y cinco blindados de asalto. En las Navas de Pinares se sitúan el batallón "Largo Caballero" y algunas milicias locales. En Burgohondo, el batallón "Cataluña" y una compañía del batallón "Capitán Condés", y en San Bartolomé de Pinares los batallones "Asturias" y "Sargento Vázquez" y el de Infantería del comandante Noé. Dispone el sector de otra batería mixta de 105 y 75 y de una sección de morteros. En reserva mantiene dos compañías de la Guardia Civil. En total son 5.300 hombres.
La euforia va cediendo y el 31 de agosto Mangada dicta una orden general que condensamos en sus cuatro puntos más sobresalientes:
1º Los permisos para Madrid sólo se darán de tren a tren; el que no regrese en el que le corresponde será considerado como desertor.
2º No hay que tener tanto miedo a la aviación. "El enemigo no dispone de bombas en cantidad y calidad excelente; la envuelta de una de ellas, cogida ayer, revela lo que se dice, pues era la de una lata de chorizos en conserva".
3º Cuando se toque llamada, acudir todos.
4º Castigaré ejemplarmente al que huya frente al enemigo. "Tenerlo en cuenta en evitación de escarmiento ejemplar"."

Ramón Salas Larrazábal, "Historia del ejército popular de la República", pp. 246-247, Vol. I. Editora Nacional. Madrid. 1973.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Mosquetón Mauser Español, mod. Oviedo 1916






A continuación el Mosquetón más utilizado durante la guerra (por ser el reglamentario del ejército español cuando estalló) y el que se utilizó en Navalperal. Podeís observar el arma sin bayoneta y con ella. Si ella mide un total de 105 cm, y con ella 144 cm, lo cual hacía que fuese tipo lanza para los asaltos a las posiciones enemigas. Es un fusil de cerrojo que podía albergar hasta 5 balas, las cuales, usualmente se cargaban mediante los peines, como se observa en las fotografías. De hecho el que posee las balas en peor estado proviene de Navalperal, tanto las 5 balas como el peine. El otro, aunque es original de guerra, es comprado y no se de qué zona habrá salido. También incluyo una fotografía de cómo se realizaría la carga del arma, colocando el peine de esa manera y empujando con el pulgar hacia abajo, de tal manera que las 5 balas entrarían en el arma y al cerrar el cerrojo el peine saldría expulsado, normalmente se recogía para reutilizarse, pero es muy común encotrarlos tirados.

Uniforme Nacional


Por otro lado, el uniforme típico del bando nacional, que era el que estaba en uso en el momento de empezar la guerra. Consistía en unos pantalones polaina, botas (borceguíes) o alpargatas (dependiendo de la estación del año) y gorrillo cuartelero con borla. El fusil que llevan es el Mauser Español, reglamentario en el ejército español y utilizado por ambos bandos en Navalperal.